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La terapia de Oxigenación
Hiperbárica existe desde hace muchos siglos, de
hecho mucho antes de que el oxígeno fuera descubierto
y reconocido como elemento individual en el año
1772, por Joseph Priestley.
A
principios del siglo pasado la Oxigenación Hiperbárica
se utilizó para tratar submarinistas y personas que
trabajaban en túneles. Un siglo después, esta
terapéutica ha crecido a pasos agigantados, ahora
es reconocida por la comunidad médica internacional;
Médicos y Cirujanos de ambos lados del Atlántico
están sometiendo a sus pacientes a la terapia de Oxigenación
Hiperbárica para salvarles la vida.
En la década de 1920 el Dr. Orval Cunningham era
el principal expositor de la Medicina Hiperbárica
y construyó la
Cámara Hiperbárica que en ese momento fuera
la más grande del mundo. Las dimensiones de la Cámara
eran 65 pies de diámetro y 5 pisos de alto, donde
los pacientes permanecían 2 semanas bajo un nivel
de presión atmosférica elevado.
A
principios de la década de 1960 el Dr. Ite
Boerema (se pronuncia Boor-uh-muh), en Amsterdam, realizó las
primeras investigaciones con los pacientes más pequeños,
bebés. Los bebés atendidos por Boerema tenían
problemas graves de corazón y arterias, eran denominados
como “bebés azules” ya que carecían
de oxígeno en sus glóbulos rojos, teniendo
una saturación de oxígeno al 70%; siendo frágiles
a ser sometidos a una cirugía mayor, teniendo riesgo
de consecuencias mortales. Bajo el principio: “En cuanto
antes mejor” el Dr. Boerema razonó que si sus
pequeños pacientes eran operados a su corta edad,
siendo sometidos a niveles de presión atmosférica
del doble o triple y respirando oxígeno puro a través
de una máscara, sus glóbulos rojos captarían
mayor oxígeno, el flujo del plasma aumentaría
haciendo que su frágil sistema trabajara mejor y convirtiendo
la cirugía en un procedimiento seguro y efectivo.
Años después, el Dr. Boerema operó dentro
de una Cámara Hiperbárica con una presión
al triple de la atmosférica, haciendo a los pacientes
respirar oxigeno al 100%, recibiendo 15 veces más
oxígeno de lo normal, en lugar de aire con sólo
20% de oxígeno, como sería en condiciones normales.
Gracias a las condiciones bajo las cuales fueron realizadas
las operaciones, los pacientes no mostraron ninguna consecuencia
negativa, al contrario los niveles de oxígeno alcanzados
en la sangre de los pacientes fueron de 92% a 96%. Después
de finalizar las operaciones, el Dr. Boerema dijo: “Los
bebés azules se cambiaron a un saludable color rosa
incluso antes de terminar la operación” El éxito
fue dramático.1
Años después,
el Doctor Boerema publicó su
libro “Vida sin Sangre” impulsando el desarrollo
de la Medicina Hiperbárica.
Impulsado
por el reciente éxito médico del
Oxígeno Hiperbárico, la comunidad médica
empezó a utilizar las Cámaras Hiperbáricas
en diferentes lugares. Los académicos llevaron a cabo
reuniones internacionales, formando grupos con médicos
honorables tal como la “Academia Nacional de las Ciencias” que
iba muy ligado a la Medicina Hiperbárica. A partir
de todos estos esfuerzos, los principios fundamentales de
la Medicina Hiperbárica fueron establecidos y comenzó el
desarrollo de la ingeniería relacionada con la Medicina
Hiperbárica.2
En
la década de los 70´s, investigaciones más
profundas condujeron al desarrollo de literatura, de reportes
escolares y de actividades de asociaciones profesionales,
como la Sociedad de Medicina Submarina e Hiperbárica
(Undersea and Hyperbaric Medical Society).
Actualmente,
las compañías aseguradoras ahora
cubren las terapias con Medicina Hiperbárica, siendo éstas
administradas bajo supervisión médica. Cada
vez un mayor número de personas es entrenado y certificado
por profesionales para practicar la Medicina Hiperbárica.
En Marzo de 2000
el Consejo Americano de Especialidades Médicas
aprobó la Medicina Submarina e Hiperbárica
como subespecialidades de la Medicina Preventiva y de la
Medicina de Emergencia.
En los Estados
Unidos y en el mundo se han establecido estándares
muy estrictos relacionados con la construcción y la
seguridad de las Cámaras Hiperbárica.
Cada día los
efectos benéficos y preventivos
de la Medicina Hiperbárica son aplicables a más
y más padecimientos, haciendo crecer la lista de enfermedades
a las que favorece.
1 Time “Operating
Under Pressure” publicado el Viernes 15 de febrero
de 1963, Estados Unidos
National Academy of Sciences, National
Research Council. Fundamentals of Hyperbaric Medicine,
Publication #1298, 1966.
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